Desde la calle San Pablo y tras pasar la plaza
de Colón, el viandante disfruta de la
contemplación de esta torre, que conserva
muchas características de la arquitectura
militar del siglo XV y que en su día
formó parte de lo que fue el Palacio
de Sotomayor, del que no quedan restos.
Hoy permanece como un testimonio más
de la belicosidad salmantina en la Baja Edad
Media y es la única fortaleza existente
dentro del recinto urbano. Formada por una base
cuadrada de mampostería y una parte alta
de sillería, en forma de octógono
y en la que figuran ocho garitas cilíndricas
con escudo de los Anaya y Sotomayor. Se cree
que fue edificado sobre el año 1485.