Palacio atribuido según una leyenda
a Alonso de Fonseca, arzobispo de Santiago,
siendo más cierto que el titular fue
Rodrigo de Messía, casado con una pariente
del mencionado obispo, que lo hizo edificar
en 1538.
Se trata de un edificio renacentista que en
tiempos fue utilizado como depósito de
sal, por lo que fue denominado Casa de la Salina,
y que desde el siglo XIX es sede de la Diputación.
Su fachada es de gran armonía y está
compuesta por cuatro arcos cuyas enjutas decoran
medallones con bustos en relieve -entre ellos,
los de Cleopatra y Marco Antonio-, tres hermosas
ventanas y una galería superior adornada
con escudos.